Patxi López se refuerza, Zapatero se debilita.

El recuento final de las elecciones autonómicas en la provincia de Álava ha adjudicado un nuevo escaño al PSE, con lo que llega a la cifra de 25 que, sumados a los 13 del PP, dan el número mágico de 38; mayoría absoluta en el Parlamento Vasco. Contando con que le asiste al PNV todos los derechos para intentar formar una mayoría, las únicas posibilidades aritméticas están del lado del PSE salvo que cambiara de criterio y aceptara hacerlo con los nacionalistas.

Patxi López tiene ante sí un dilema difícil porque además de tener que entenderse con el PP para un apoyo externo al Gobierno, debe esforzarse porque la opinión pública vasca y la del resto de España entienda que ese acuerdo es razonable después de años de dura confrontación entre los dos partidos precisamente por la política vasca. Pero al mismo tiempo, está condenado a intentarlo porque las expectativas de un gobierno vasco no nacionalista son extraordinarias.

Un acuerdo en el País Vasco exigiría, además, un cambio en la relación de los dos grandes partidos que volviese a los cauces institucionales de entendimiento en las cuestiones básicas y desalojara el clima de confrontación entre el PP y el Gobierno. Sobre todo, porque descartado el PNV de las posibilidades de apoyo parlamentario en Madrid y una vez que CiU no tiene interés es sostener al Gobierno de Zapatero, su debilidad parlamentaria es palmaria.

En pleno proceso de una crisis económica, a la que no se le ve fondo, con un Gobierno desaparecido y desprestigiado, sin capacidad de iniciativa por el desbordamiento del déficit público y deteriorado por la pérdida del gobierno de la Xunta, el pacto vasco del PSE y el PP debilita enormemente el margen de maniobra del presidente. Pero no hay otra alternativa posible porque ni el PSE ni la presión de la opinión pública más cercana al PSOE, entendería que se desperdiciara la ocasión de promover la alternativa política en Euskadi. La encrucijada en la que se encuentra Zapatero es mucho más complicada que la que se produjo con el acceso de José Montilla a la Generalitat, porque deja a Zapatero un escaso margen de maniobra en tiempos extraordinariamente duros.

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