Mine haha frank wedekind

Wedekind

Los temas de Frank Wedekind son la libertad sexual, la infancia y la educación, y esta novela, traducida al inglés desde el alemán por primera vez, se lee de forma tan controvertida ahora como cuando la escribió en 1903. Wedekind, un inconformista sin ideología política, es más conocido por su obra teatral El despertar de la primavera (1891), que trata los mismos temas de forma menos oblicua, lo que le valió una reputación de enemigo pornográfico de la sociedad.

Narrada por una anciana que repasa su educación en un extraño internado para niñas, Mine-Haha detalla sus lecciones -limitadas a las artes físicas y la música- con un lenguaje preciso y clínico, lleno de detalles fetichistas y con un matiz erótico: «Desde el primer día me pusieron a trabajar caminando sobre las manos. Dos de las chicas me sujetaban por las piernas. Mi pelo colgaba hasta el suelo, el vestido caía desde el cinturón hasta la nuca».

Este libro onírico y sin aire es aún más inquietante porque las niñas tienen poca curiosidad; y cuando la narradora se libera en el mundo no sabe cómo enfrentarse a él. Mine-Haha podría interpretarse (como hicieron algunos en la época de Wedekind) como «el sueño pubescente de un escolar atrevido»; pero si se lee en el contexto de su otra obra que ataca la naturaleza represiva de la educación, es una llamada a las armas distópica; la imagen de las niñas caminando sobre sus manos no sólo es erótica sino subversiva, poniendo patas arriba el orden del mundo. Este delgado volumen es fresco, perverso y desconcertante. Sophia Martelli

Frank wedekind

A la vez una fantasía distópica y una crítica a las normas sexuales, Mine-Haha describe un singular internado para niñas -en parte un refugio idílico, en parte una prisión- donde las alumnas son entrenadas sólo en las artes físicas del movimiento, la danza y la música, antes de ser enviadas a un mundo de adultos para el que (sin saberlo) han sido preparadas. La narradora es una anciana que recuerda su extraña

Mine-Haha, una fantasía distópica y a la vez una crítica a las normas sexuales, describe un singular internado para niñas -en parte un refugio idílico y en parte una prisión- en el que las alumnas son entrenadas únicamente en las artes físicas del movimiento, la danza y la música, antes de ser enviadas a un mundo de adultos para el que han sido (involuntariamente) preparadas. La narradora es una anciana que recuerda su extraña infancia y la historia se enfoca a través de los ojos de su yo anterior. Elogiada por León Trotsky en 1908 por su visión progresista, esta novela simbolista se presenta aquí junto a dos raras piezas de ficción corta complementarias: La quema de Egliswyl y El cordero sacrificado.

Frank wedekind franziska zusammenfassung

La crítica Elizabeth Boa ha sugerido que la historia puede leerse al menos de tres maneras. En la primera, los niños habitan una utopía, una infancia alternativa, donde «una cultura corporal de los sentidos se contrapone a la mente como fuente de ilusión»[1] La segunda lectura es distópica: un «mundo de pesadilla de rígido control» impuesto por los propios niños. [La tercera es una «sátira grotesca del modo en que se educa a las niñas»[3]. El traductor al inglés de Mine-Haha, Philip Ward, señala la actitud equívoca de Wedekind hacia el movimiento feminista de su época, su gusto por el voyeurismo y el esencialismo biológico en conflicto con sus ideas radicales sobre la educación y el matrimonio: «Aplaudimos la perspicacia de Wedekind, al tiempo que nos preocupamos por su motivación para llegar a ella»[4] La obra fue elogiada, con reservas, por León Trotsky[5] Theodor W. Adorno la situó, junto a Pym de Edgar Allan Poe, entre las «obras más grandes» del «arte fantástico»[6]. Más recientemente, la cantante Marianne Faithfull la ha descrito como «un cuento de hadas que se transforma en algo mucho más grotesco: una fábula expresionista psicosexual»[7].

Mine haha frank wedekind 2021

A la vez una fantasía distópica y una crítica a las normas sexuales, Mine-Haha describe un singular internado para niñas -en parte refugio idílico, en parte prisión- en el que las alumnas son entrenadas únicamente en las artes físicas del movimiento, la danza y la música, antes de ser enviadas a un mundo de adultos para el que (sin saberlo) han sido preparadas. La narradora es una anciana que recuerda su extraña

Mine-Haha, una fantasía distópica y a la vez una crítica a las normas sexuales, describe un singular internado para niñas -en parte un refugio idílico y en parte una prisión- en el que las alumnas son entrenadas únicamente en las artes físicas del movimiento, la danza y la música, antes de ser enviadas a un mundo de adultos para el que han sido (involuntariamente) preparadas. La narradora es una anciana que recuerda su extraña infancia y la historia se enfoca a través de los ojos de su yo anterior. Elogiada por León Trotsky en 1908 por su visión progresista, esta novela simbolista se presenta aquí junto a dos raras piezas de ficción corta complementarias: La quema de Egliswyl y El cordero sacrificado.