El español violencia de genero

Historia de la violencia doméstica en españa

Información bibliográfica publicada por Die Deutsche Nationalbibliothek.Die Deutsche Nationalbibliothek incluye esta publicación en la «Deutsche Nationalbibliografie»; los datos bibliográficos detallados están disponibles en Internet en http://dnb.d-nb.de/.

María José Gámez Fuentes es profesora asociada en la Universitat Jaume I (Castellón, España). Ha publicado extensamente sobre la representación de la violencia de género y su transformación, ha sido la investigadora principal de varios proyectos de investigación y ha actuado como consultora para organizaciones privadas y públicas en materia de igualdad de género.

Rebeca Maseda García es profesora asociada de español en la Universidad de Alaska Anchorage. Es autora de Ensayo sobre la contracicción: Virginia Woolf en la pantalla, y ha publicado numerosos artículos sobre cine y género, representaciones del trauma y memoria histórica.

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5g en españa

En su primer informe de evaluación de la aplicación por parte de España del «Convenio de Estambul» del Consejo de Europa, el Grupo de Expertos en Acción contra la Violencia hacia las Mujeres y la Violencia Doméstica (GREVIO) reconoce el compromiso de las autoridades españolas en la lucha contra la violencia hacia las mujeres y los avances logrados, en particular en la lucha contra la violencia de pareja, pero pide que se preste más atención a otras formas de violencia de género.

El GREVIO destaca la sólida agenda de las autoridades españolas en el establecimiento de políticas para prevenir y combatir la violencia contra las mujeres y su papel pionero al adoptar en 2004 una ley integral sobre la violencia de pareja que incorpora un enfoque totalmente centrado en la víctima y que tiene en cuenta la naturaleza de género de este tipo de violencia.

Estadísticas de la violencia doméstica en españa

En España, durante los últimos 15 años, la violencia de género se ha cobrado más vidas que el terrorismo. Desde 2003 -año en el que se empezaron a contabilizar las mujeres muertas por esta causa- y hasta el primer semestre de 2017, casi 900 mujeres han perdido la vida a manos de su pareja o ex pareja. Casi 900 mujeres muertas siguen sin ser suficientes.

Desde mi punto de vista es muy triste que 900, 1000 o el número que sea no sea necesario para darse cuenta de lo que está pasando en mi país. Cada día muere una mujer por violencia de género y la sociedad sigue sin hacer nada al respecto. ¿Es necesario que las mujeres sigan sufriendo para darse cuenta de lo que está pasando? ¿Tienen que seguir muriendo mujeres para hacer algo al respecto? Definitivamente es algo muy triste, no debería haber una muerte al año por violencia de género, pero para mi país hay problemas más importantes que ese.

Cómo denunciar el maltrato doméstico en españa

El 17 de diciembre de 1997, la conciencia pública sobre la violencia de género experimentó un cambio radical y duradero en España. Ese día, Ana Orantes, una mujer de 60 años, fue quemada viva por su ex marido, en el patio de su casa, después de hablar en televisión, con toda naturalidad y sin derramar una lágrima, de las palizas, agresiones y humillaciones que había sufrido a manos de su marido durante sus 40 años de matrimonio.

Trece días antes, Ana había explicado en una tertulia de televisión cómo había presentado 15 denuncias contra él sin recibir nunca ninguna protección para ella ni para sus 11 hijos, y cómo, tras conseguir finalmente el divorcio, el juez la había obligado a compartir la misma casa que el hombre que la maltrataba, uno viviendo en el piso de arriba y el otro en el de abajo. Su ex marido hacía vida propia, había conocido a otra mujer, pero iba a menudo a la casa a ver a Ana, como hizo aquel día, después de haberla visto en la televisión, y la mató con el golpe de una cerilla y un bidón de gasolina.

Ana no recibió ningún tipo de protección, apoyo o recursos después de denunciar. No fue hasta que la asesinó que el marido de Ana ingresó en la cárcel, donde fue condenado a 17 años, pero murió en el hospital seis años después, tras sufrir un infarto en la prisión donde cumplía su condena.