Black is beltza critica

Contratie

Fermín Muguruza -músico, cantante, productor y ahora director- ha ideado un animado batiburrillo de cuestiones raciales, política, reuniones musicales y vibraciones de espionaje bajo la apariencia de un viaje por carretera transfronterizo en el que te muerdes las uñas.

Originalmente un guión escrito por Muguruza y Harkaitz Cano, BLACK IS BELTZA se convirtió en una novela gráfica ilustrada por Jorge Alderete antes de convertirse en esta película con el mismo título. Proyectada en la última edición del Festival de San Sebastián, BLACK IS BELTZA se presentó en el marco del Festival de Cine Español de Edimburgo. En 1967, en la frontera entre Francia y España, la película nos presenta a su protagonista vasco, el joven e intrépido Manex Unanue, mientras huye de un grupo de agentes españoles que le siguen en su coche. Al cortar la escena en un punto de inflexión -Manex y su amigo han sido acorralados y los agentes parecen estar a punto de dispararles- Muguruza decide jugar sucio. En una montaña rusa de flashbacks, mueve metódicamente los hilos para mostrarnos la historia de Manex poco a poco.

Rey de corazones

País Vasco, 1967: Otis Redding ha muerto, un coche es perseguido por la policía. Flashback a Estados Unidos, 1965: al joven vasco Manex no se le permite participar en el desfile de Nueva York con sus figuras negras gigantes. Afectado por el racismo, la discriminación y la injusticia, Manex pronto conoce a personas que comparten un destino similar. La resistencia vasca encuentra simpatizantes en todo el mundo; una revolución global es inminente. Manex se involucra cada vez más en acciones políticas clandestinas. Perseguido por agentes estadounidenses, españoles e israelíes, huye por medio mundo, ayudado por una elaborada red política.

Este thriller de espionaje insólito y bastante extravagante viaja desde el País Vasco hasta Estados Unidos y Argelia, pasando por Cuba, mientras Manex es testigo de acontecimientos históricos y conoce a personajes importantes. Basada en una novela gráfica publicada en 2014 sobre hechos reales, la trepidante película catapulta al espectador a una persecución llena de acción. Malcolm X, el KKK, el Che Guevara y los festivales hippies psicodélicos dan testimonio de una generación joven y problemática. Con numerosos flashbacks e inserciones, el febril juego del escondite se entrelaza con las redes mundiales ocultas. El director vasco Fermin Muguruza es un famoso músico, lo que se refleja en la pegadiza banda sonora de la película. El marcado interés de Muguruza por los temas políticos, así como por las películas influenciadas por la música, ya quedó patente en su primer largometraje, el documental “Checkpoint Rock: Canciones desde Palestina” (2009). “Black is Beltza” se proyectó en la noche de clausura del reconocido Festival Internacional de Cine de San Sebastián en 2018 y en competición en el Festival Internacional de Cine de Animación de Stuttgart.

Belle époque

Habiendo seguido la música de Fermín Muguruza durante gran parte de mi adolescencia, estaba bastante emocionado por ver lo que podía hacer como director de cine en Black is Beltza. Por eso me duele decir que es una de las peores películas que he visto en mi vida, y no hay ninguna razón para verla. Con la excepción de una banda sonora decente (pero no genial), todo en Black is Beltza es patéticamente malo.

Lo que más destaca desde el principio de la película es la actuación de voz. Casi parece que Fermín Muguruza haya contratado a su peor enemigo como director de casting de la película, así de risibles son algunas de las elecciones. Uno de los personajes principales, un miembro de los Panteras Negras de Nueva York, tiene la voz de un actor (por lo demás muy talentoso) de Costa de Marfil. No sólo no tiene acento neoyorquino, sino que en algunos momentos parece que le cuesta pronunciar ciertas palabras. Otro personaje, una mujer de Cuba, tiene la voz de una mujer que tiene la emoción y la cadencia de alguien que lee las instrucciones de su nuevo procesador de alimentos. También hay un personaje tejano, al que pone voz el habitualmente genial Sergi López, que es completamente incapaz de poner acento tejano. Y el punto culminante: un personaje de Quebec, al que pone voz un actor que probablemente no habla ni una palabra de francés, y que trata de poner acento quebequés combinando un francés horrible con un acento americano aún peor. Incluso los no francófonos de mi cine local se reían a carcajadas de lo terrible que era su acento.

Vivir es fácil con los ojos cerrados

SinopsisOctubre de 1965. Los gigantes de San Fermín son invitados a desfilar por la Quinta Avenida de Nueva York, pero no todos pueden participar: por motivos raciales, los dirigentes norteamericanos han prohibido a los gigantes negros participar en el evento. Inspirándose en hechos reales, Muguruza, Cano y Alderete cuentan la historia de Manex Unanue, un personaje de ficción al que se le encomienda la tarea de llevar uno de esos gigantes negros. Lamentando que sus compañeros hayan aceptado la decisión que se les impuso, Manex decide no volver a casa. Visto a través de los ojos del joven, descubrimos los acontecimientos que revolucionaron la sociedad de mediados de los años 60: las manifestaciones tras la muerte de Malcolm X, el ambiente bizarro del taller de Warhol, la relación tejida entre los Panteras Negras y el servicio secreto cubano y los primeros tiempos del movimiento hippy, envueltos en la atmósfera psicodélica de los primeros macrofestivales de música.