Alto horno puerto de sagunto

Alto horno

El Alto Horno N. 2 es el único horno que se conserva de los tres que funcionaron en el momento de mayor actividad de la acería de Port de Sagunt. Es una estructura de 64 metros de altura que se construyó en 1922 y se reconstruyó en la década de 1960. Su interior está revestido de ladrillos refractarios. Es un símbolo no sólo del proceso siderúrgico que vivió este municipio, sino también del proceso industrial en España en aquella época. Sin embargo, y contra todo pronóstico, el sector comenzó a acumular pérdidas económicas y, a pesar del esfuerzo de los trabajadores, la empresa Altos Hornos del Mediterráneo tuvo que cerrar en 1984. Tras su restauración, recibió el Premio Europa Nostra 2012, el Premio de la Unión Europea al Patrimonio Cultural.

Horno alto, puerto de sagunto. valencia

Puerto de SaguntoPuerto de Sagunto es una de las ciudades-fábrica del siglo XX en España. Su visita es un recorrido por su patrimonio industrial y el legado de su historia posterior. Sus orígenes se deben a la naviera vasca «Sota y Aznar», que eligió este punto de la costa en 1900 para embarcar mineral de hierro desde Ojos Negros (Teruel), y a la Compañía Siderúrgica del Mediterráneo (creada en 1917). El emplazamiento fue diseñado y construido bajo la supervisión de Frank C. Roberts, un destacado ingeniero consultor de Filadelfia. El desmantelamiento de la acería en la década de 1980 ha dejado elementos históricos como el Alto Horno nº 2, los Talleres Generales y un almacén de equipos y repuestos, que será un museo de arqueología industrial. La fábrica dotó a la ciudad de instalaciones como hospitales, escuelas, una iglesia, una comisaría de policía y viviendas para los trabajadores. El barrio, formado por 112 casas de una sola planta con pequeños jardines, tiene un diseño que recuerda a los barrios obreros británicos. Las casas tipo chalet de los ingenieros se basan libremente en el modelo de las ciudades jardín británicas y combinan jardines públicos con edificios de estilo arquitectónico vasco. El edificio de oficinas de la fábrica en esta zona se convirtió en un casino en 1940.Ampliar mapaReducir mapaNavegarSu ubicación?Puerto de Sagunto

India – rompimiento de barcos

El Puerto de Sagunto es una de las ciudades-fábrica del siglo XX en España. Su visita es un recorrido por su patrimonio industrial y el legado de su historia posterior. Sus orígenes se deben a la naviera vasca «Sota y Aznar», que eligió este punto de la costa en 1900 para embarcar mineral de hierro desde Ojos Negros (Teruel), y a la Compañía Siderúrgica del Mediterráneo (creada en 1917). El emplazamiento fue diseñado y construido bajo la supervisión de Frank C. Roberts, un destacado ingeniero consultor de Filadelfia. El desmantelamiento de la acería en la década de 1980 ha dejado elementos históricos como el Alto Horno nº 2, los Talleres Generales y un almacén de equipos y repuestos, que será un museo de arqueología industrial. La fábrica dotó a la ciudad de instalaciones como hospitales, escuelas, una iglesia, una comisaría de policía y viviendas para los trabajadores. El barrio, formado por 112 casas de una sola planta con pequeños jardines, tiene un diseño que recuerda a los barrios obreros británicos. Las casas tipo chalet de los ingenieros se basan libremente en el modelo de las ciudades jardín británicas y combinan jardines públicos con edificios de estilo arquitectónico vasco. El edificio de oficinas de la fábrica en esta zona se convirtió en un casino en 1940.

Alto horno puerto de sagunto del momento

La Restauración del Alto Horno Número 2 de Sagunto ha supuesto la recuperación de los restos más significativos de la que fue la mayor industria siderúrgica de la cuenca mediterránea, que funcionó desde 1917 hasta 1984. Se encuentra en el Puerto de Sagunto, la localidad cercana al mar que creció con la industria del hierro. Además de su potente imaginería y carácter conmemorativo, su potencial didáctico fue determinante para evitar su demolición cuando se cerró definitivamente la industria del hierro de Sagunto.

La singularidad del alto horno como reliquia industrial deriva de dos aspectos. En primer lugar, su especificidad como elemento que hace posible la industria siderúrgica, en la que el ingenio humano demuestra su capacidad para dominar la naturaleza. Por otro lado, sus propios valores que hacen deseable su conservación: su carácter conmemorativo de lo que es hoy una época industrial histórica, su potencial educativo y, por supuesto, su poderosa imagen.

Además, el Alto Horno Número 2 es el elemento más interesante que se ha conservado de una industria que supuso la creación de un núcleo de población completo, una ciudad en la que el tejido social y urbano dependía por completo del complejo fabril de Altos Hornos del Mediterráneo. Su cierre en 1984, tras más de sesenta años de funcionamiento, y el derribo de la práctica totalidad del complejo, supuso una traumática ruptura con el pasado, y dio lugar a una crisis humana y urbana en la que desapareció el referente más importante para la población. Sus restos conservados apenas son capaces de transmitir su verdadero significado ofreciendo un aspecto decrépito cuando no ruinoso.