La hora de Zapatero

Teniendo en cuenta la que está cayendo y lo que está por venir, hay que reconocer que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, está sorteando las adversidades con cierto éxito político y personal, sobre todo a raíz de su presencia en la cumbre de Washington, donde apenas había margen para entrar. Otra cosa muy distinta es que su éxito político se traduzca en resultados económicos a la velocidad deseada. Pero es incuestionable que, de momento, sigue vivo y con esperanza de remontar una situación tan compleja como la que le ha caído encima. No es de extrañar que en el PP no sepan muy bien qué hacer, atrapados, por un lado, en la red de apoyo al Gobierno frente a la crisis, y deseosos, por otro, de aprovechar el descontento social que genera toda crisis para arrimar el ascua a su sardina.

Constatada la capacidad de Rodríguez Zapatero para sortear las dificultades en la palestra internacional, queda ahora por ver cómo se desenvuelve en los despachos domésticos, donde hay una serie de problemas que pueden depender de las soluciones encauzadas en Washington, pero también hay muchos otros que requieren políticas internas, se supone que consensuadas con empresarios y sindicatos, y con las comunidades autónomas. Máxime si de lo que se trata, como dice el presidente del Gobierno, es de apoyar con inversiones públicas a la economía productiva, especialmente en ámbitos como las infraestructuras, la energía, la investigación y el desarrollo o la innovación.

Si realmente hay margen para que el Gobierno de Zapatero instrumente un plan de inversión pública de modo que la recesión en ciernes no se instale en España, el papel de las comunidades autónomas es decisivo, dado el peso que éstas tienen en la concepción y ejecución de políticas públicas en un Estado tan descentralizado como el español. En ese sentido, resulta un tanto chocante que en todo este período de crisis ni siquiera se haya convocado la Conferencia de Presidentes, una buena iniciativa de Zapatero que a este paso parece reservada para hacer sólo fotos de familia. Es la hora de Zapatero pero también debe ser la hora de los otros jefes de Gobierno de la España plural. La de todos.

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