Que pasara con el banco popular

Banco popular: catalizando el progreso social y económico

Popular, Inc., que opera como Banco Popular en Puerto Rico y las Islas Vírgenes y como Popular Bank en el territorio continental de Estados Unidos, es un conglomerado de servicios financieros que ha operado en Puerto Rico durante más de 125 años y en el territorio continental de Estados Unidos durante más de 52 años. En los últimos años, se ha expandido a otras zonas del Caribe y Centroamérica. El BPPR en el logotipo significa Banco Popular de Puerto Rico, donde el banco tiene su mayor huella histórica.

Durante las siguientes décadas, el Banco Popular puso mucho énfasis en la imagen pública de la empresa. Fue durante los años 80, tras la muerte de Rafael Carrión, padre, cuando Richard L. Carrión asumió el papel de presidente de la corporación.

En 1989, el banco introdujo un servicio de ahorro para niños con un oso, «Populoso», como mascota. El Club del Ahorro pretendía (y sigue haciéndolo) animar a los niños a abrir cuentas de ahorro y llevar un control de su dinero.

La década siguiente comenzó con un gran desarrollo para el banco, cuando en 1990 se fusionó con el Banco de Ponce, uno de los mayores bancos de Puerto Rico[2]. En ese momento, el holding del Banco Popular cambió su nombre a BanPonce Corporation. En 1997, el Popular adquirió el Banco Roig, uno de los principales bancos de la zona este de la isla, entrando en un mercado geográfico en el que aún no había tenido éxito[3].

El santander compra el debilitado banco popular por 1 euro

BPE fue resuelto el 7 de junio de 2017, tras la evaluación del Banco Central Europeo (BCE) de que estaba en quiebra o era probable que lo estuviera. La SRB decidió que la resolución era de interés público para proteger a los depositantes y evitar la inestabilidad del sistema financiero y la autoridad nacional de resolución española (FROB) aplicó la decisión a nivel nacional. El banco fue vendido al Banco Santander, S.A. Los servicios prestados por BPE a sus clientes continuaron con normalidad tras la resolución.

Un principio fundamental del marco europeo de resolución es que ningún acreedor debe recibir un trato peor que si el banco resuelto se liquidara con arreglo a un procedimiento de insolvencia normal en la fecha de resolución. Un tasador independiente analizó escenarios hipotéticos de insolvencia en el llamado informe de valoración 3. Determinó que no habrían salido mejor parados si el banco hubiera entrado en un procedimiento de insolvencia en la misma fecha.

El 6 de agosto de 2018, la JUR publicó una decisión preliminar de que no se requería una compensación y abrió un proceso de «derecho a ser oído» que permitía a los accionistas y acreedores afectados expresar sus opiniones y aportar razones de por qué podían no estar de acuerdo con la decisión preliminar y su razonamiento subyacente.

El banco popular como modelo del bce para los bancos en dificultades

MADRID (Reuters) – El Banco Popular español, en dificultades, está estudiando una nueva ampliación de capital para sanear un balance lastrado por miles de millones de euros en activos tóxicos y consideraría una fusión, dijo el lunes su nuevo presidente.

Al hablar públicamente por primera vez desde que asumió el cargo, el presidente Emilio Saracho trató de poner en evidencia la gestión de su predecesor, Ángel Ron, que fue destituido por los accionistas el pasado mes de diciembre.

Saracho dijo que el Popular probablemente necesitaba más capital después de captar 2.500 millones de euros (2.600 millones de dólares) el año pasado, y no descartó una fusión como solución para hacer frente a sus 36.000 millones de euros de activos inmobiliarios improductivos.

Los comentarios de Saracho llevaron a las acciones de Popular a un mínimo histórico, cerrando con una caída del 9,6%. Las acciones son las que peor se comportan en el índice bancario europeo STOXX en el último año, con una caída de casi el 60% frente a una subida del 30% del índice.

Los pequeños inversores expresaron su enfado por las correcciones contables y algunos exigieron una investigación. «La solución es… que se aclare lo que ha pasado», dijo una de ellas, María Flora Ruiz Núñez, en el acto.

Banco popular

A las 8:33 horas del lunes 5 de junio de 2017, un correo electrónico aterrizó en un buzón del Banco de España. Una corrida bancaria estaba en marcha en el Banco Popular, uno de los mayores bancos de España. Apenas habían pasado tres minutos de la semana laboral y la situación ya era crítica: el Popular se estaba quedando sin efectivo, y rápido.

Para los funcionarios del Banco de España, la petición no era inesperada. Llevaban más de dos meses trabajando con un equipo del Popular para preparar este momento, desde que a finales de marzo una auditoría interna del prestamista descubriera irregularidades financieras por valor de cientos de millones de euros, irregularidades que incluían un entramado de empresas luxemburguesas diseñadas para ocultar el alcance del problema de los préstamos dudosos del Popular.

A las 11:41 de esa misma mañana, el dinero estaba en el Popular. La inyección llegó justo a tiempo: según las personas implicadas, el banco no habría sobrevivido ni media hora más. Pero el alivio duró poco. A medida que los depósitos seguían saliendo, pronto quedó claro que el banco necesitaría más ayuda. A las 15:32, el Banco de España recibió otro correo electrónico del banco, esta vez solicitando un aumento de la ELA a 9.500 millones de euros.