El 3 de mayo en madrid

francisco goya

Este cuadro fue encargado por el gobierno provisional de España, a sugerencia de Goya, para conmemorar la invasión de España por las tropas de Napoleón en 1808. En la época en que se pintó, el cuadro se consideró innovador y revolucionario, ya que presenta los horrores de la guerra que hasta entonces no se habían ilustrado abiertamente. El cuadro se centra en un hombre, iluminado con luz blanca en el centro del cuadro, con los brazos extendidos hacia los lados, frente a un pelotón de fusilamiento francés. Sus compañeros asesinados se encuentran en el suelo. Por ello, se considera una de las primeras obras de arte moderno. Este cuadro ha influido en otros artistas, que han tomado como referencia directa el estilo y el escenario del cuadro, como Edouard Manet y Pablo Picasso.

El contenido, la presentación y la fuerza emocional del cuadro lo convierten en una imagen innovadora y arquetípica de los horrores de la guerra. Aunque se inspira en muchas fuentes del arte elevado y popular, El 3 de mayo de 1808 marca una clara ruptura con las convenciones. Al apartarse de las tradiciones del arte cristiano y de las representaciones tradicionales de la guerra, no tiene ningún precedente claro, y es reconocido como uno de los primeros cuadros de la era moderna. Según el historiador del arte Kenneth Clark, El 3 de mayo de 1808 es «el primer gran cuadro que puede calificarse de revolucionario en todos los sentidos de la palabra, en estilo, en tema y en intención».

significado del cuadro del 3 de mayo de 1808

En 1814, el Consejo de Regencia de España concedió a Goya una suma de dinero para que «pintara los momentos más notables y heroicos del glorioso levantamiento contra el tirano de Europa». Goya eligió evocar dos momentos clave de la revuelta popular: el pueblo de Madrid atacando a los mamelucos en la plaza de la Puerta del Sol el 2 de mayo de 1808, y la ejecución de los rebeldes al día siguiente en la colina del Príncipe Pío, a las afueras de la ciudad (mostrada aquí). Las dos pinturas formaron parte de la decoración de un Arco de Triunfo temporal erigido para el regreso del rey Fernando VII a Madrid en 1814. Aunque resultaron dañados durante la Guerra Civil española, han vuelto a su estado prístino tras un minucioso trabajo de restauración (mayo de 2008).    Exposición Goya en tiempos de guerra, Museo del Prado, Madrid, España, clausurada el 13 de julio de 2008.

el perro

El contenido, la presentación y la fuerza emocional del cuadro aseguran su condición de imagen innovadora y arquetípica de los horrores de la guerra. Aunque se inspira en muchas fuentes del arte elevado y popular, El 3 de mayo de 1808 marca una clara ruptura con las convenciones. Al apartarse de las tradiciones del arte cristiano y de las representaciones tradicionales de la guerra, no tiene ningún precedente claro, y se reconoce como uno de los primeros cuadros de la era moderna[4]. Según el historiador del arte Kenneth Clark, El tres de mayo de 1808 es «el primer gran cuadro que puede calificarse de revolucionario en todos los sentidos de la palabra, en estilo, en tema y en intención»[5].

Con el pretexto de reforzar los ejércitos españoles, 23.000 soldados franceses entraron en España sin oposición en noviembre de 1807[8]. Incluso cuando las intenciones de Napoleón quedaron claras en febrero siguiente, las fuerzas de ocupación encontraron poca resistencia, aparte de acciones aisladas en zonas desconectadas, incluida Zaragoza[9]. [El principal comandante de Napoleón, el mariscal Joaquín Murat, creía que España se beneficiaría de unos gobernantes más progresistas y competentes que los Borbones, y el hermano de Napoleón, José Bonaparte, iba a ser nombrado rey[10] Después de que Napoleón convenciera a Fernando de devolver el gobierno español a Carlos IV, a éste no le quedó más remedio que abdicar, el 19 de marzo de 1808, en favor de José Bonaparte.

saturno devorando a su hijo

Esta representación de las ejecuciones acentúa la atmósfera de dramatismo y tensión mediante el uso de la luz, que resalta los gestos de los héroes del levantamiento. La obra ilustra las ejecuciones del ejército de Napoleón en represalia por el levantamiento del 2 de mayo de 1808 contra las fuerzas de ocupación francesas.

La obra fue encargada por el regente Don Luis en 1814 junto con su pareja «El 2 de mayo de 1808 en Madrid: La carga de los mamelucos». Ambas pueden haber sido utilizadas para decorar un arco de triunfo durante la entrada de Fernando VII en la ciudad.